Por Manuel Echegaray Relatos/Cuentos

TAXI

TAXI

Sucedió lo que tenía que suceder: una tras otra fueron pasando cosas que llevaron hasta un final lógico y esperado; esperado por los testigos circunstanciales y no por él.

 

Salió del bar dando trompicones y trató de abrir la puerta de su auto, pero no acertaba, hasta que el portero se acercó y le dijo que mejor tomara un taxi y no manejara. “¿Taxi?” dijo, “Yo sólo tomo whisky…” y rio estúpidamente mientras forcejeaba con la chapa, hasta que logró abrir.

 

Se sentó, metió la llave en el contacto, le dio vuelta y el motor arrancó; apoyó un instante su cabeza en el timón y luego la levantó, pasándose una mano por la cara; puso la palanca en reversa y aceleró haciendo que el carro, encabritado, retrocediera violentamente para chocar, como un ariete, contra el costado de un ómnibus que pasaba: hubo un ruido terrible y una llamarada cegadora iluminó al portero del bar que dejó caer al suelo el teléfono celular del que estaba llamando al taxi de confianza.

 

 

Imagen: http://www.cartelesfamar.com.ar

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